Skip to content

Maratón del Fardes: objetivo cumplido

3 mayo 2009

Por fin se dieron las condiciones necesarias para llevar a cabo una jornada de larga distancia, y esta ruta dibujada sobre una servilleta dio lugar a uno de los días más intensos de los últimos años, deportivamente hablando. Más de cien kilómetros en los que tuvimos tiempo de atravesar diferentes zona de nuestra provincia, desdes fértiles vegas hasta desconocidas pistas de montaña  por la falda norte de Sierra Nevada.

Veleta y Mulhacén, vistos desde Darro

Veleta y Mulhacén, vistos desde Darro

Como era lógico, muy temprano nos encontrábamos catorce aventureros dando pedales por las cuestas de la Alhambra, buscando el canal de los franceses. En pocos minutos, las duras rampas de Beas nos hicieron ganar rápidamente altura, hasta ganar el collado del Fraile. Y como viene siendo habitual en nuestras salidas, nos adentramos en una trialera (preparada para motos) en la que era la bici la que iba sobre nosotros.

Este tramo dio lugar a Puerto Blanco, caracterizado por una explotación minera, con profundos cortados que le daban un aspecto lunar. Trás una rápida bajada por pista, llegamos al cortijo de Aguas Blanquillas, donde nos tomamos el primer y merecido descanso largo del día. Aqui tuvimos uno de los pocos imprevistos mecánicos, un pinchazo que no revistió mayores problemas. Luego tocaba seguir subiendo, esta vez hacia Blancares, una bonita ascensión rodeada de suaves laderas.

El siguiente objetivo era llegar a la fuente de las Perdices, que para variar, se encontraban tras unos kilómetros de falso llano. Desde el mirador se podía divisar en toda su extensión la Hoya de Guadix, el Cerro Jabalcón, y casi confundiéndose con el horizonte, la Sierra de Cazorla. Tímidamente, asomaban las altas cumbres de Sierra Nevada.

Desde el Mirador de Cerro Montefría

Desde el Mirador de Cerro Montefría

Cruzando el Barranco de Bierma

Cruzando el Barranco de Bierma

Sin más demora, enfilamos la bajada hacia Lugros, cambiando radicalmente el paisaje, ahora dominado por una amplia llanura, por la cual vamos encadenando el paso por pequeños pueblos. Y casi sin darnos cuenta, nos vimos sorprendidos por la impresionante grandeza de las Cárcavas de Marchal, un macizo arcilloso provocado por la erosión del agua, y útilmente aprovechado por los moradores desde tiempos remotos para buscar refugio en cuevas excavadas en la misma pared de la montaña.

Cárcavas de Marchal

Cárcavas de Marchal

La distancia superada hasta el momento empezaba a pesar, unido a que era la hora habitual de la comida, hizo que mi cuerpo empezase a pedir un cambio, a llevar algo de liquido que no fuese agua al estómago. Aprovechando el paso por una estación de servicio, vaciamos las estanterías, surtiéndonos de alimento a base de donuts, palmeritas, coca-cola y bebida energética. Era imposible no pensar en lo quedaba por delante, llevábamos 80 kms y áun quedaban como mínimo otros 40.

Con los ánimos renovados tras el descanso, retomamos el camino hacia la Sierra de Huétor, enlazando pista tras pista para ir ganando altura metro tras metro. El viento, que en otros momentos había llegado a ser realmente molesto, se convirtió en nuestro aliado, ayudándonos a superar la zona de colinas que nos llevaría desde Los Villares hasta Sillar Alta. Casi estábamos a punto de terminar con las subidas de esta larga ruta, por lo que decidimos agruparnos para afrontar los últimos tramos.

Atravesando la Cañada de Rambla Seca

Atravesando la Cañada de Rambla Seca

Lo que venía a partir de ese momento era más o menos conocido por todos, lo que sirvió para relajarse y tomarse con tranquilidad el resto de la etapa. Prado Negro, Florencia, Carialfaqui, Nívar y Granada.

Tras casi doce horas desde que abandonamos nuestros hogares, regresamos a ellos con la satisfacción de haber hecho algo grande, muy grande, que no olvidaremos en mucho tiempo.

Datos de la ruta

Distancia: 133 kms – Tiempo: 9 horas y 6 minutos – Velocidad media: 14,6 km/h – IBP: 240

Pincha para acceder a la ruta interactiva

Pincha para acceder a la ruta interactiva

Trofeo La Giganta: frío, lluvia y nieve

30 abril 2009

Otra nueva experiencia, esta vez en  forma de una copiosa nevada, es la que he podido vivir en este día puramente invernal que ha caracterizado al Trofeo La Giganta, organizado por el Club Ciclista Iznalloz.

Supongo (y espero) que aún me quedan por ver muchas cosas en esto de la bici de montaña, pero en los años que llevo, nunca había sufrido en mis propios carnes una nevada como la de hoy, que incluso ha vuelto a teñir de blanco Sierra Arana.

Estando al tanto de las previsiones meteorológicas, (altas probabilidades de lluvia y unas temperaturas más bien bajas (14º de máxima)), decidí salir con algo de abrigo pero sin chubasquero, ya que a la hora de la salida, el cielo estaba bastante despejado, y con los guantes largos de verano. Y opté por la estrategia de siempre: llevar mi ritmo, y esperar acontecimientos.

Poco antes de entrar en el infierno...

Poco antes de entrar en el infierno...

Al ser un recorrido ya conocido de años anteriores, podía ir llevando un ritmo adecuado para afrontar con fuerzas la subida a La Giganta. En los pequeños repechos de subida iba con la cadencia justa para no forzar, y en las bajadas metía piñones para no perder mucho tiempo. Estos primeros kilómetros, se agradecía bastante la presencia de mis compañeros granabikers, ya que nos íbamos adelantando una y otra vez, y así nos plantamos en el Cerro del Toro, donde comenzaba la vereda más técnica del recorrido. Salvo algunos pasos de cierta técnica, que cada uno salvaba a su manera, el resto el bastante divertido, y no exento de cierto peligro por la concentración de ciclistas.

Una vez superado este tramo, comenzaba una zona de “subes y bajas”, que te permitían llevar un ritmo alegre, pues transcurrían por una pista ancha de terreno poco accidentado. Con estas nos plantamos en el campo de tiro,  y tras una breve parada para comer algo, comenzó la bajada por el Barranco del Peregrino, tras suelta como siempre, pero con la trazada bastante marcada por el paso de decenas de bicis.

Bonita imagen de Sierra Arana tras la nevada

Bonita imagen de Sierra Arana tras la nevada

Conforme íbamos subiendo, fue incrementándose la intensidad de la lluvia, hasta convertirse en ¡nieve!, que a ratos era bastante molesta. A falta de unos 3 kms, tuve que poner un poco de molinillo para llegar arriba, donde ya pensé en tomarme las cosas con tranquilidad, pues me había vaciado bastante en la última media hora. Y fue aquí donde empecé a pasarlo mal, ya que en la bajada perdí rápidamente temperatura, y seguía nevando con bastante fuerza, sin olvidarnos del viento. Si a eso le sumamos que iba con poco abrigo, que llevaba las gafas medio empañadas, y encima no me las podía quitar por el tema de las lentillas, tenemos la mezcla perfecta.

Y encima iba perdiendo la sensibilidad en los dedos, con lo que todo lo que quedaba por bajar fue un sufrimiento, lo que podíamos haber hecho en cinco minutos, lo hicimos en quince. La solución lógica a todo esto fue retirarme, evitando unos cuantos kilómetros que no iban a servir de nada.

Al menos, el tiempo nos respetó en el tercer tiempo (si se le puede llamar así a estar a 7º), donde pudimos disfrutar de unos agradables momentos con la familia Granabike.

¡Hasta el año que viene!

Datos de la ruta

Distancia: 43 kms – Tiempo: 2 horas y 45 minutos – Velocidad media: 15,64 km/h

Pincha para acceder a la ruta interactiva

Pincha para acceder a la ruta interactiva

Kona Hei Hei, oscuro objeto de deseo

21 abril 2009
tags: ,

“Todo lo que quieres en una bicicleta”. Así comenzaba Kona la descripción de esta bici mítica donde las haya en su catalogo de 1994.

¿Y cuál era (es) su principal característica? Un espectacular cuadro de titanio 3-2.5 con unas depuradas soldaduras.

Así siguen describiendo las ventajas de esta bicicleta:

– Perfeca manejabilidad gracias a la clásica geometría Kona

– El titanio “oversize” de gran pureza (mayor que en cualquier otra tubería) reduce las vibraciones en el cuadro, el esfuerzo que realizas se traslada a la rueda. El confort, la ligereza, la rigidez y el montar sobre titanio sin endebleces.        

¿Qué tiene de especial el titanio? Es un material que no pasa de moda, que es mucho más resistente que el aluminio y que el carbono. Por contra, es muy exclusivo y hay que pagar un precio por hacerse con uno de estos.

Como tal, es uno de los cuadros más deseados de entre las bicis denominadas “clásicas”, y más desde que se dejó de fabricar. Kona ha intentado revivir el espíritu de la Hei Hei con un modelo de doble suspensión, pero con un cuadro de aluminio, que ni de lejos llega al nivel del Ti.

Este es un montaje actual, con una buena elección de componentes (quien la tuviera):


Ya sabeis qué regalarme en mi cumpleaños… 😀

Más información, aquí

Un mes para los 101 km de Ronda, ¡A mí la Legión!

16 abril 2009
tags:

Se acerca el gran momento, aquel que todo ciclista debería vivir por lo menos una vez en la vida. Los hay que peregrinan al Rocío, los que acuden sin falta a la romería de la Virgen de la Cabeza, y luego están los que año tras año no se pierden su cita con la ciudad del tajo.

Como viene siendo habitual, el proceso de inscripción comenzó hace unas semanas, y con todo el ajetreo que ello supone, poco a poco pudieron ir asignando dorsales a aquellos que tuvieron la suerte de hacerse con una plaza.

Momento previos a la salida

Momento previos a la salida

En la que será mi sexta participación en esta marcha, espero volver a repetir la magnífica experiencia de años anteriores.

Estos momentos especiales pasan por la cena de la pasta del viernes, momento que se aprovecha para contar batallitas de años anteriores, y para calmar los nervios previos al día D. Pasan por la concentración de deportistas en el campo de fútbol, donde se respira compañerismo y buen rollo por los cuatro costados. Y que decir de la sensación una vez que concluyes la marcha, cuando te reunes con tus amigos para animar al resto de los que quedan por entrar en meta, y se ven sorprendidos por unos alborotadores vestidos de verde.

Iniciando la subida a la ermita

Mención a parte merece la colaboración de la Legión, que se despliega en cada cruce, en cada avituallamiento, en cada punto donde se necesite su ayuda, para dar cuenta de su capacidad de organización. Sin ellos, los 101 no serían lo mismo.

H+QNC

Subida al Collado del Alguacil, y de vuelta al Llano

10 abril 2009

Estupenda la ruta que pude disfrutar ayer, alcanzando el collado del Alguacil desde Tocón de Quéntar, y finalizándola con una visita al Llano de la Perdiz. Es un recorrido ideal para coger fondo y para deleitarse con unas de las mejores vistas que se pueden tener de la cara norte de Sierra Nevada. Quizás la única pega que se le puede poner es que tiene demasiado asfalto, siempre que se haga por la vía directa.

Lo que más me gusta de los cuarenta y cinco kilómetros que hay antes de llegar al collado es que no hay grandes pendientes, y se puede llevar un ritmo “alegre” durante mucho tiempo.

Viendo que nadie me iba a acompañar, madrugué más de lo previsto, y a las 8.05 , con bastante frío, por cierto, iba rumbo al camino del colesterol. Hasta el embalse de Quéntar no hay mucha historia, suaves pendientes alternadas con algunos tramos de llaneo, dejándonos por encima de los 1000 metros de altitud.

A partir de este punto comienza la parte más atractiva del trayecto, adentrándonos en una zona con aspecto de alta montaña, muy poco transitada, rodeada de frondosos árboles, y acompañados por el susurro del río Aguas Blancas. Me extrañó el no haberme encontrado con carreteros (sólo seis), siendo esta una de sus subidas preferidas.

A las dos horas de pedaleo llegué a Tocón, pedanía de Quéntar, donde aprovecho para rellenar un poco de agua y meterle potasio al cuerpo (en forma de plátano de Canarias). Y me dispongo a afrontar la subida al collado propiamente dicha. Ropa de abrigo fuera, me remango el maillot, y a dar pedales.

Por ahí deben andar el pico de la Volota y el Carcabal

Es la cuarta vez (creo) que vengo por aquí, y sin dudarlo, la que más me ha gustado. Nada de frío (un poco bajando del collado), el terreno en perfectas condiciones, las piernas respondiendo (gracias en parte a un perfil poco exigente hasta llegar a Tocón), y todos los arroyos que se cruzaban con un buen caudal de agua. Intenté no forzar demasiado hasta llegar a la altura del cortijo de los Robles para apretar algo más una vez que llegase al Arroyo Padules, punto desde el cual no hay ningún descanso apreciable.

De izda. a dcha.: Cuerda del Alguacil y Cerro de Miguelejos

Tras una serie de fotos al cambiar el sentido de la pista en la loma de Toconal, desde donde se podía observar tanto el barranco del Tintín (afluente del Aguas Blancas en su confluencia en el embalse de Quéntar) como las lomas que conforman el collado.

El barranco del Tintín

El barranco del Tintín

Uno de los múltiples arroyos que se cruzan

Uno de los múltiples arroyos por los que se pasa

Cuando se va a cruzar el ya mencionado arroyo, se deja una pista a la izquierda que habrá que investigar en otra ocasión, ya que vista en los mapas, atraviesa unos cortijos para dar un rodeo, y termina en lo alto del Alguacil. De aquí en adelante casi no se pierde de vista el punto más alto de la ruta (1981 m.), que nos servirá de referencia para no tomar el camino equivocado.

Una inoportuna pérdida de aire a falta de un kilómetro me hizo aflojar el ritmo, hasta que llegué arriba, donde ya tranquilamente me dispusé a cambiar la cámara y a contemplar las altas cumbres de Sierra Nevada.

El Mulhacén y el Veleta

El Mulhacén y el Veleta

Luego vino una rápida bajada hasta Güejar, pero con precaución, para enlazar más tarde con Pinos Genil por la cola del embalse. Y de ahí, vuelta por el camino del colesterol, para afrontar la ascensión al Llano de la Perdiz, primero por asfalto hasta el cementerio. A continuación, la pista de la silla del moro, para acceder a la vereda que me dejaría junto al cortafuegos que baja de la mesa del Llano, y por último, breve parada en el cerro del sol, y para abajo por el cortafuegos de los campos de fútbol.

Esta parte final del día me costó bastante, más en lo mental que en lo físico. Supongo que sería por las horas encima de la bici y por el calor que hacía a las dos de la tarde. Y también supongo que afectaría que ha sido la ruta más larga del año, tanto en kilómetros como en tiempo.

Pero como dicen por ahí, “sin sufrimiento no hay gloria”.

El resto de las fotos

Datos de la ruta

Distancia: 89 kms – Tiempo: 5 horas y 41 minutos – Velocidad media: 15,6 km/h

Pincha para acceder a la ruta interactiva

Sufrimiento y diversión en la Jabalí Bike

6 abril 2009

Mucho sufrimiento en las subidas y  diversión en las bajadas, así podría resumirse mi participación en esta prueba desarrollada en el  Poniente granadino.

La primera impresión cuando he cruzado la línea de meta es que el recorrido había sido bastante duro. O eso, o que hoy no tenía el día, pero según me han dicho, algunas rampas superaban el 20%. Si a eso le unimos el calor que hemos soportado, tenemos la combinación perfecta para no encontrarme a gusto en ningún momento.

Para salir de Huétor Tájar (con media hora de retraso), una sucesión de caminos asfaltados en ligera bajada invitaban a meter piñones y darle fuerte a los pedales. Al poco tiempo comenzaba a vislumbrarse la primera parte de la subida, que entre olivos iba cogiendo pendiente de forma progresiva. En todo este tiempo me encontraba bien, ya que iba más o menos regulando, sin gastar más energías de las necesarias. Sobre todo lo hacía pensando en que la ascensión sería más larga y constante, pero era un terreno muy rompepiernas que no te dejaba casi ni un momento de descanso, pues a las rápidas bajadas le sucedían unos buenos repechones.

Por fin llegó la primera bajada larga del día, al principio por una vereda no más ancha que el manillar y de mucho freno, más que nada porque era fácil salirse de ella si pillabas cierta velocidad.  Pero no era nada peligrosa, por lo que la diversión estaba asegurada. Luego salimos a una pista bastante rota, que daba paso al río, (porque más que ir por el camino, el río era el camino durante unas decenas de metros).

Cuando íbamos por la mitad, teníamos que repetir una parte de la subida (quizás la más dura de todo el día), y aquí ya empecé a ver que me faltaban las fuerzas. Eran las doce de la mañana y el sol comenzaba a picar de lo lindo. De nuevo pendientes muy fuertes hacían que no pudiese salir del molinillo, y había momentos en los que no conseguía levantar la mirada del manillar, mala señal…

Mi único deseo en esa momento era acabar la ruta cuanto antes, pero aun quedaban ni mas ni menos que 20 kms, así que como podía iba dando pedalada tras pedalada (5-6 km/h), pero es que el final de la subida no se veía, cuando parecía que no quedaba más monte, una nueva revuelta en la pista te “invitaba” a pensar en tirar la bici por la ladera y tumbarte a la sombra de un pino. Por fin llegúe al último punto de control, donde me dijeron que casi todo era bajada, excepto un tramo corto de subida para coger una pista principal que nos acercaría a la meta.

Esta segunda bajada larga era otra vez por vereda, esta vez muy rota, y muy de cambiar constantemente de trayectoria. Pero nada que no se pudiese controlar con un poco de equilibrio y técnica. Al poco de salir de ella, avisaban de los últimos 10 kilómetros a meta, para variar en bajada pero con cinco o seis tachuelas que estaban terminando de ponerme la puntilla.

Al final, camino fácil con largas rectas para enfilar la recta de meta, animado eso sí por la gente de Granabike.

Según mis tiempos habré echado algo más de 4 horas. Pero vaya sí he sufrido, ha sido de esos días en los que piensas que podrías estar tranquilamente en tu casa viendo la F1, pero que cuando terminas, te dan un extra de fortaleza para afrontar jornadas en los que no todo va bien.

Ya esta disponible la clasificación. Finalicé en la 116ª posición de un total de 143 que acabaron, habrá que intentar  mejorarla en próximas ediciones.

Datos de la ruta

Distancia: 60 kms – Tiempo: 4 horas y 6 minutos – Velocidad media: 14,7km/h – IBP: 152

Pincha para acceder a la ruta

Ruta de los siete ríos (o casi)

30 marzo 2009

Interesante la ruta que planteaban los compañeros de Granabike, con la idea de hacer muchos kilómetros uniendo los parques naturales de la Sierra de Huétor y de Sierra Nevada. El nombre de la ruta viene por los siete ríos que tendríamos cruzar, o al menos nos marcarían el camino durante unos cuantos kilómetros. A saber: Bermejo, Darro, Aguas Blancas, Genil (hasta éste llegué yo), Maitena, Monachil y Dílar.

Para variar, en la ruta anterior me volvieron las molestias a las pantorrillas, y lo que más me desmotiva de eso es que no me dejaron apretar todo lo que me gustaría, obligándome a realizar más paradas de las necesarias. Con esas perspectivas se presentaba la salida del sábado.

El día comenzó muy pronto, y con mucha amenaza de lluvia, pero a las 7.35 ya estaba pedaleando sin remedio hacia el punto de encuentro.

El primer punto clave del día fue la llegada a Nívar, donde nos pegamos el calentón de siempre para acceder a sus calles. A partir de ahí, cogimos la pista que nos llevaría al cortijo de Carialfaqui, y tras una continua subida, llegamos al collado de Las Minas. En este punto hicimos la primera parada del día, justo cuando empezaban a caer las primeras gotas, aunque ni siquiera llegaban a mojar el suelo.

Una barrita, un trago de agua, y otra vez en marcha, con destino al puerto de La Mora.  Una rápida bajada por las canteras del Pozuelo seguida de unos falsos llanos nos permitieron alcanzar el collado, dando acceso al Cortijo de Aguas Blancas.

El buen ritmo de todo el grupo nos permitió plantarnos en el embalse de Quéntar a media mañana, ya con 50 kms en las piernas. Espectacular como estaba el embalse después de las lluvias del invierno, con unos niveles que yo nunca había visto.

Al 92% de su capacidad

Al 92% de su capacidad

La penúltima dificultad del día iba a ser la subida al collado de Las Trincheras, ascensión que desde que la arreglaron ha perdido mucho de su encanto. Y ya en Güejar Sierra me despedí de los compañeros, que se iban a enfrentar al “repecho” del Hotel del Duque.

Para no acabar la jornada dejándome llevar en la bajada hacia Granada, decidí subir al Llano de la Perdiz, que de paso hace mucho que no lo visitaba. Sorprendentemente, pude llevar un ritmo muy superior al esperado después de tantos kilómetros, y en poco tiempo me planté en la Cuesta de Los Chinos, para acabar atravesando el Albaicín, dando por concluída de esta manera la ruta.

En resumen, de nuevo un gran día de ciclismo, muchos kilómetro de por medio y sin problemas físicos a destacar, más allá del cansancio provocado por el recorrido.

Datos de la ruta

Distancia: 79 kms – Tiempo: 5 horas y 3 minutos – Velocidad media: 15,7 km/h

Pincha para acceder a la ruta y descargarte los tracks

Pincha para acceder a la ruta y descargarte los tracks