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Los 101, al otro lado de la cámara

19 mayo 2009

No siempre las cosas salen como uno se las plantea, y este año no iba a ser menos. A pocos días de la carrera, unas molestias en la rodilla me hicieron tomar la decisión de no participar en la que hubiese sido mi sexta participación en los 101.

Pero como el vaso hay que verlo siempre medio lleno, aproveché para pasar un fin de semana diferente. El plan iba a ser el mismo, pero con la diferencia de qué no tendría que dar pedales… 😎

El viernes puse rumbo a Arriate a media tarde, para encontrarme con mis amigos en las casas que teníamos en dicho pueblo. Pero sin mucha demora, me acerqué al polideportivo, ya que tenía que transferir mi dorsal a un compañero de Málaga.

Me armé de valor para hacer cola durante más de una hora y media en la zona de incidencias, donde la gente se arremolinaba en espera de que solucionasen sus problemas. Aquí siempre es lo mismo, por más que saben que a esa hora es cuando un mayor número de personas acuden, únicamente había dos legionarios atendiendo. Pequeños detalles como este serían facilmente subsanables sin mucho esfuerzo.

A eso de las 10.30 pude llegar por fin a la cena de la pasta, donde no podía faltar a mi ración anual de rancho legionario. Tras el correspondiente repaso a las batallitas deediciones anteriores, tocaba irse a dormir para afrontar lo que se nos venía encima el día siguiente.

Diana a las siete en punto, para reponer fuerzas con un abundante desayuno, y de vuelta a Ronda para sentir desde otra perspectiva todo el follón que se arma dentro y fuera del campo de fútbol. Dentro la espera también se hace dura, son dos horas hasta que empieza  haber movimiento en la pista de atletismo.

Poco antes de darse la salida, me enfundé el maillot Granabike, dispuesto a fotografiar a los “verdes” , y me fui a la calle a ver pasar uno tras otro a los miles de ciclistas que con las energías al 100% afrontaban este tramo urbano para salir de Ronda. A eso de las once de la mañana afrontamos la zona más dura del día, un duro paseo por las 101 tiendas repartidas a lo largo de un kilómetro por la Calle de la Bola. 😀 Aqui cayó el primer avituallamiento del día.

Poco antes de las dos de la tarde, llegamos a la plaza del Socorro, donde tuvimos la feliz idea de ir a comer a un restaurante especialmente enfocado a los guiris, con lo que ello conlleva en el aspecto económico y en el servicio.

Y casi sin darnos cuenta, era la hora de ir a ver llegar participantes a la meta. Tenía ganas de ver de cerca a la gente subir por la cuesta del cachondeo, y allí que me fui, cámara en mano. Bajé unos 500 metros, tomando una buena posición que me permitía ver bastante de la subida. Y la verdad es que se ve realmente dura, algunas de las curvas presentaba un desnivel importante, y el hecho de que no corriese nada de aire, convirtió este tramo en una dolorosa ascensión.

Al cabo de una hora, decidí desandar el adoquinado y regresar a la Alameda, para terminar de ver entrar a los esforzados del dia, sin dejar pasar la oportunidad de animar a cada Granabiker que concluía los 101.

Asi terminó este día diferente para mí, deseando que llegué la edición del 2010, esta vez en bicicleta.

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One Comment leave one →
  1. josecesarperales permalink
    20 mayo 2009 3:02 pm

    Hiciste lo mejor y nos encantó disfrutar de tu compañía. ¡No perdones la séptima!

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